Se presupone que fue uno de los primeros asentamientos humanos que hubo en el municipio de La Cabrera, el cual se encontraba bastante alejado del actual núcleo urbano. Este castro tiene una situación estratégica en un lugar privilegiado en la vaguada del Cerro de La Cabeza, muy cercano al Convento de San Antonio y de la magnífica dehesa de Roblellano.
Este pequeño poblado estaba orientado al Este, con una parte muy abrupta en su zona inferior, con inclinados desniveles entre las rocas, que hacían complicado su acceso.
Se le conoce popularmente en la zona como el Poblado Moro, y en él se identifica un fuerte carácter defensivo y una economía supuestamente agrícola y ganadera. Superficialmente se aprecia la traza urbana con restos de fortificación y con materiales cerámicos preponderantemente de época visigoda.
Este yacimiento tiene una especial relevancia desde el punto de vista arqueológico y, aunque no se han recogido elementos de la época romana, en los muros del cercano Convento de San Antonio de La Cabrera encontramos una lápida de esta época reutilizada como sillar de uno de los muros del citado Convento.
ACCESO: desde el GR 10, muy cercano al Convento de San Antonio, en el lado izquierdo se puede observar un pequeño sendero que accede al Cerro de La Cabeza. La zona no se encuentra señalizada.