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LA CABRERA


Turismo

La Cabrera

Bienvenid@ a La Cabrera, un espacio natural y cultural que te sorprenderá


La Cabrera, en pleno corazón de la Sierra Norte de Madrid, es un destino donde naturaleza y cultura se encuentran. Rodeado de montañas, bosques y senderos, ofrece paisajes únicos para disfrutar del aire libre y el descanso.

Su patrimonio histórico, sus tradiciones y su hospitalidad hacen de este municipio un lugar ideal para descubrir la esencia rural madrileña y la diversidad de su entorno natural y cultural. 

Las siguientes imágenes actúan como un menú, solo tienes que hace clic sobre cada una de ellas y te llevará directamente a la sección que quieres.

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TURISMO LA CABRERA


Historia

Entre montañas y senderos, La Cabrera guarda las huellas de su pasado más antiguo: un legado visigodo, monástico y rural que ha modelado su identidad a lo largo de los siglos. Desde las primeras comunidades asentadas en el Cerro de la Cabeza hasta el esplendor del Monasterio de San Antonio, la historia del municipio es un viaje continuo entre la tierra, la fe y el paso del tiempo.

La Cabrera visigoda

El origen de La Cabrera se remonta al asentamiento visigodo del Cerro de La Cabeza, donde se han hallado restos arqueológicos pertenecientes a viviendas de planta circular y una muralla perimetral de carácter defensivo. Este poblado, fechado en la segunda mitad del siglo V, compartía rasgos con otros asentamientos serranos por su economía agrícola y ganadera y su emplazamiento estratégico sobre un cerro desde el que se controlaba el valle.
En las proximidades, junto a la carretera que une La Cabrera con Valdemanco (kilómetro 3), se encuentra una necrópolis paleocristiana o visigoda, utilizada por los habitantes del poblado para enterrar a sus difuntos. En la zona se han documentado vestigios de ocupación que abarcan desde la Prehistoria Reciente hasta la Edad Media.

La Cabrera visigoda

El origen de La Cabrera se remonta al asentamiento visigodo del Cerro de La Cabeza, donde se han hallado restos arqueológicos pertenecientes a viviendas de planta circular y una muralla perimetral de carácter defensivo. Este poblado, fechado en la segunda mitad del siglo V, compartía rasgos con otros asentamientos serranos por su economía agrícola y ganadera y su emplazamiento estratégico sobre un cerro desde el que se controlaba el valle.

En las proximidades, junto a la carretera que une La Cabrera con Valdemanco (kilómetro 3), se encuentra una necrópolis paleocristiana o visigoda, utilizada por los habitantes del poblado para enterrar a sus difuntos. En la zona se han documentado vestigios de ocupación que abarcan desde la Prehistoria Reciente hasta la Edad Media.

Acceso al Castro del Cerro de la Cabeza: GR-10, sendero que parte desde el Convento de San Antonio. A 1km aproximadamente, tras pasar zona estrechada por la vegetación (jaras) encontramos un hito que marca el desvío a la izquierda. Aquí se toma un pequeño sendero, marcado con hitos de piedra, que lleva al Cerro de la Cabeza

La necrópolis del Cerro de la Cabeza

La excavación arqueológica realizada en 1991 permitió documentar las tres tumbas que ya se conocían y descubrir seis más, conformando una necrópolis hispanovisigoda.
Las tumbas son cistas, estructuras funerarias formadas por losas de granito local colocadas verticalmente a modo de paredes y cubiertas con una o varias piedras planas. Algunas de ellas parecen haber sido agrupaciones familiares, similares a pequeños panteones. Los cuerpos se depositaban en posición de decúbito supino, aunque los restos óseos hallados se encontraban expoliados y mal conservados.
El único elemento de ajuar encontrado fue un broche de cinturón de estilo bizantino hallado en la tumba VII, que permitió fechar el conjunto en el siglo VII.

La conocida “Tumba del Moro” es una sepultura antropomorfa excavada directamente en un bloque de granito, con la cabecera orientada al oeste. Mide 1,80 metros de largo y 0,54 metros de ancho máximo, estrechándose hacia los pies. Había perdido su cubierta original, probablemente también pétrea, y se data entre los siglos IX y X.

Fuente imagen Necrópolis en actuación arqueológica de 1991: https://www.comunidad.madrid/cultura/patrimonio-cultural/necropolis-cabrera

La necrópolis del Cerro de la Cabeza

La excavación arqueológica realizada en 1991 permitió documentar las tres tumbas que ya se conocían y descubrir seis más, conformando una necrópolis hispanovisigoda.
Las tumbas son cistas, estructuras funerarias formadas por losas de granito local colocadas verticalmente a modo de paredes y cubiertas con una o varias piedras planas. Algunas de ellas parecen haber sido agrupaciones familiares, similares a pequeños panteones. Los cuerpos se depositaban en posición de decúbito supino, aunque los restos óseos hallados se encontraban expoliados y mal conservados.
El único elemento de ajuar encontrado fue un broche de cinturón de estilo bizantino hallado en la tumba VII, que permitió fechar el conjunto en el siglo VII.

La conocida “Tumba del Moro” es una sepultura antropomorfa excavada directamente en un bloque de granito, con la cabecera orientada al oeste. Mide 1,80 metros de largo y 0,54 metros de ancho máximo, estrechándose hacia los pies. Había perdido su cubierta original, probablemente también pétrea, y se data entre los siglos IX y X.

Fuente imagen Necrópolis en actuación arqueológica de 1991: https://www.comunidad.madrid/cultura/patrimonio-cultural/necropolis-cabrera

En 1991, ante el riesgo de expolio, se llevó a cabo una excavación de urgencia en el yacimiento. Posteriormente, en 2016, se realizó una prospección geofísica con georradar, y se procedió al vallado y sellado del enclave para su protección.
Un año después, en 2017, la Dirección General de Patrimonio incluyó el sitio en la Red de Yacimientos Visitables de la Comunidad de Madrid, encargando al Departamento de Arqueología y Recursos Culturales de AUDEMA su acondicionamiento y puesta en valor, garantizando así la conservación de este importante testimonio del pasado visigodo de La Cabrera.

Acceso a la Necrópolis y Tumba del Moro: se puede acceder por la ruta anteriormente especificada o por la carretera M-628 que une los municipios de La Cabrera y Valdemanco. Dirección al segundo de estos, encontraremos un camino que sale a la derecha, aproximadamente a unos 2km desde la rotonda de La Cabrera. El acceso a este espacio está franqueado por una puerta. Por favor, si visitas el lugar, no olvides cerrarla.

"Conversión de Recadero". Obra de Antonio Muñoz Degrain. 1887. Palacio del Senado. Madrid

El periodo musulmán y la Reconquista

Durante la ocupación musulmana, La Cabrera formó parte de la llamada “Tierra de Nadie” o “Marca Media”, una franja fronteriza entre los reinos cristianos y los territorios islámicos. Por su posición estratégica y la inestabilidad de la frontera, el lugar permaneció prácticamente despoblado.
Será durante la Reconquista cuando La Cabrera reaparezca en los registros como núcleo habitado, repoblándose y consolidándose bajo dominio cristiano.

En el siglo XII, los monjes benedictinos se establecieron en el área, fundando el Monasterio de San Antonio, más tarde ocupado por la orden franciscana, convirtiéndose en un importante centro religioso y cultural.

El Señorío de Buitrago

En los siglos posteriores, La Cabrera formó parte del Señorío de Buitrago, un dominio feudal concedido por los reyes a los nobles que participaron en la Reconquista. Estos señores ejercían un control absoluto sobre sus tierras y los campesinos que las trabajaban.
El Convento de San Antonio, con advocación a San Julián, fue un punto de referencia espiritual y social para la comunidad, marcando el desarrollo histórico del municipio dentro del señorío.

La reorganización territorial y la época moderna

La abolición de los señoríos en 1811 por las Cortes de Cádiz y la nueva división territorial de 1833 incorporaron La Cabrera a la provincia de Madrid junto con el resto de pueblos del antiguo Señorío de Buitrago.
Durante el periodo feudal, La Cabrera formó parte del Cuarto de Garganta, junto con Mangirón, Las Navas, Lozoyuela y Sieteiglesias. Su economía, basada en la agricultura y la ganadería, y su ubicación como vía de paso hacia Buitrago, consolidaron su papel como un importante punto de comunicación, un rasgo que ha mantenido hasta la actualidad.

Si quieres visitar estos espacios, te proponemos una ruta de senderismo. Pincha en el siguiente enlace.

 TURISMO LA CABRERA


Patrimonio Cultural

Además de la Necrópolis o el Castro del Cerro de la Cabeza, La Cabrera cuenta con un rico patrimonio cultural. Desciende por esta página e irás descubriendo cuánto tiene que ofrecerte o navega por el menú de imágenes.
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Convento de San Antonio y San Julián

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En la falda del Cancho Gordo, entre granito y silencio, el Convento de San Antonio y San Julián se alza como un refugio de historia y espiritualidad. Ocho siglos de fe, arte y naturaleza se entrelazan en este rincón de la Sierra Norte, donde aún resuenan las huellas de benedictinos y franciscanos entre muros románicos, jardines en terrazas y vistas infinitas.

En la falda del Cancho Gordo, a unos 1.190 metros de altitud y a tan solo dos kilómetros del núcleo urbano de La Cabrera, se alza el Convento de San Antonio, uno de los conjuntos monásticos más antiguos y singulares de la Comunidad de Madrid.
Su origen se remonta al siglo XII, cuando los monjes benedictinos erigieron un primer cenobio del que aún se conservan la iglesia de tres naves, el crucero y la cabecera con cinco ábsides semicirculares escalonados cubiertos con bóveda de cañón.

En 1404, los franciscanos de la Reforma de Pedro de Villacreces se establecieron aquí bajo la advocación de San Antonio de Padua, convirtiéndose en el tercer convento de la Reforma. Desde entonces, el edificio pasó por distintas etapas dentro de la orden: fue eremitorio (1404-1530), escuela de gramática (1530-1570), casa de retiro (1570-1797) y noviciado (1797-1801). Entre sus muros habitaron destacados hombres de letras y santidad como San Pedro Regalado, Francisco de Osuna o Pedro de Villacreces.

Invasión, exclaustración y recuperación

Durante la invasión napoleónica, el convento fue abandonado, aunque la vida comunitaria se restableció en 1812. Sin embargo, en 1835, tras las leyes de desamortización y exclaustración, fue expropiado y vendido por el Estado, cayendo en el abandono.
Entre sus propietarios destacan Mariano de Goya, nieto del pintor Francisco de Goya, y el doctor Jiménez Díaz, quien lo donó nuevamente a la Orden Franciscana.

En la década de 1930 se emprendió una reedificación parcial del conjunto, ampliando la zona residencial sobre las ruinas del siglo XVIII y recuperando el sistema de riego tradicional de sus jardines.

La iglesia conventual

La iglesia del convento constituye uno de los primeros ejemplos de arquitectura religiosa medieval de Madrid. Aunque suele describirse como románica de los siglos XI-XII, diversos elementos apuntan a una posible influencia prerrománico-visigoda.
De proporciones modestas y gran sencillez, destaca por su planta de tres naves, crucero y cinco capillas absidiales escalonadas, que conforman un conjunto armónico y sobrio.
El interior conserva valiosas obras de arte, como un San Francisco del siglo XVII, una Virgen con Niño renacentista, y dos pinturas en el presbiterio: una Comunión de la Virgen de Claudio Coello y un San Francisco anónimo.

Invasión, exclaustración y recuperación

Durante la invasión napoleónica, el convento fue abandonado, aunque la vida comunitaria se restableció en 1812. Sin embargo, en 1835, tras las leyes de desamortización y exclaustración, fue expropiado y vendido por el Estado, cayendo en el abandono.
Entre sus propietarios destacan Mariano de Goya, nieto del pintor Francisco de Goya, y el doctor Jiménez Díaz, quien lo donó nuevamente a la Orden Franciscana.

En la década de 1930 se emprendió una reedificación parcial del conjunto, ampliando la zona residencial sobre las ruinas del siglo XVIII y recuperando el sistema de riego tradicional de sus jardines.

La iglesia conventual

La iglesia del convento constituye uno de los primeros ejemplos de arquitectura religiosa medieval de Madrid. Aunque suele describirse como románica de los siglos XI-XII, diversos elementos apuntan a una posible influencia prerrománico-visigoda.
De proporciones modestas y gran sencillez, destaca por su planta de tres naves, crucero y cinco capillas absidiales escalonadas, que conforman un conjunto armónico y sobrio.
El interior conserva valiosas obras de arte, como un San Francisco del siglo XVII, una Virgen con Niño renacentista, y dos pinturas en el presbiterio: una Comunión de la Virgen de Claudio Coello y un San Francisco anónimo.

Su torre, compuesta por dos cuerpos, data parcialmente del siglo XV, mientras que las campanas son de épocas posteriores. Entre 1987 y 1993, la Comunidad de Madrid acometió una importante obra de consolidación y restauración.

Jardines y entorno natural

El convento se halla rodeado por un paisaje espectacular de rocas graníticas, matorrales y bosques, con vistas panorámicas de la Sierra de La Cabrera.
Sus jardines en terrazas, con bancadas, paseos, fuentes, estanques y regueros de piedra, conforman un espacio sereno de gran valor histórico y paisajístico. El acceso al recinto se realiza por la carretera del cementerio, tomando una pista asfaltada que asciende hasta el conjunto monástico.

Jardines y entorno natural

El convento se halla rodeado por un paisaje espectacular de rocas graníticas, matorrales y bosques, con vistas panorámicas de la Sierra de La Cabrera.
Sus jardines en terrazas, con bancadas, paseos, fuentes, estanques y regueros de piedra, conforman un espacio sereno de gran valor histórico y paisajístico. El acceso al recinto se realiza por la carretera del cementerio, tomando una pista asfaltada que asciende hasta el conjunto monástico.

El convento en la actualidad

Desde noviembre de 2004, el convento acoge a una comunidad de Misioneros Identes, pertenecientes al Instituto Id de Cristo Redentor, fundado en 1959 por Fernando Rielo. Esta congregación, presente en más de veinte países, continúa la labor espiritual y cultural del lugar, que hoy forma parte esencial del patrimonio histórico y religioso de la Sierra Norte.

El convento puede visitarse en visitas guiadas y acoge celebraciones litúrgicas durante todo el año, manteniendo viva la herencia espiritual de más de ocho siglos de historia.

El convento en la actualidad

Desde noviembre de 2004, el convento acoge a una comunidad de Misioneros Identes, pertenecientes al Instituto Id de Cristo Redentor, fundado en 1959 por Fernando Rielo. Esta congregación, presente en más de veinte países, continúa la labor espiritual y cultural del lugar, que hoy forma parte esencial del patrimonio histórico y religioso de la Sierra Norte.

El convento puede visitarse en visitas guiadas y acoge celebraciones litúrgicas durante todo el año, manteniendo viva la herencia espiritual de más de ocho siglos de historia.

Horarios

Misas: domingos y festivos

📅 Del 1 de octubre al 31 de marzo 🕧 17.30h
📅 Del 1 de abril al 30 de septiembre 🕧 19.00h

 

Visitas guiadas: 

📅 Martes, jueves y sábado

🕧 11.00-12.00h

🕧 16.00-17.00h

📅 Domingos y festivos 🕧 11.00h

 Nota: no hay visitas guiadas los días: 25 de diciembre, 1 de enero, Jueves y Viernes Santo.

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Fuente de Santa María Egipciaca

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La vida eremítica ha acompañado desde siempre la búsqueda espiritual del ser humano. El eremita o anacoreta, movido por el deseo de un encuentro profundo con lo divino, elige vivir en soledad y silencio, apartándose del mundo para alcanzar la comunión de su espíritu con lo trascendente. Para ello, busca lugares aislados y agrestes, donde el silencio exterior refleje la quietud interior.
Los eremitorios de la Sierra

La Sierra de La Cabrera, con su paisaje abrupto y misterioso, atrajo desde antiguo a quienes aspiraban a este modo de vida. En ella existieron al menos dos eremitorios documentados:

  • San Julián, cuyos orígenes podrían remontarse a la época visigoda.

  • Santa María Egipciaca, probablemente femenino, situado en la parte más oriental de la sierra.

Ambos aparecen citados en el Libro de la Montería de Alfonso XI (hacia 1340), donde se mencionan durante una de las cacerías del rey en busca de osos y jabalíes.

De eremitorio a convento

Con la llegada de los franciscanos a comienzos del siglo XV, el eremitorio de San Julián se transformó en el actual Convento de San Antonio, mientras que el de Santa María Egipciaca pasó a ser su anexo. Se supone que un camino de un kilómetro y medio unía ambos lugares. Cada uno contaba con su huerta en terrazas y su fuente propia: la del Duque, junto al convento, y la de Santa María, junto a la ermita egipciaca, ambas con arcos de granito de medio punto.

Hacia mediados del siglo XV, tras nuevas reformas internas de la orden, los franciscanos abandonaron el eremitorio de Santa María Egipciaca, que pasó a depender de la diócesis de Toledo y de la parroquia de La Cabrera, convirtiéndose en ermita del pueblo y lugar de peregrinación y romería para vecinos de La Cabrera, Sieteiglesias y Redueña.

Los eremitorios de la Sierra

La Sierra de La Cabrera, con su paisaje abrupto y misterioso, atrajo desde antiguo a quienes aspiraban a este modo de vida. En ella existieron al menos dos eremitorios documentados:

  • San Julián, cuyos orígenes podrían remontarse a la época visigoda.

  • Santa María Egipciaca, probablemente femenino, situado en la parte más oriental de la sierra.

Ambos aparecen citados en el Libro de la Montería de Alfonso XI (hacia 1340), donde se mencionan durante una de las cacerías del rey en busca de osos y jabalíes.

De eremitorio a convento

Con la llegada de los franciscanos a comienzos del siglo XV, el eremitorio de San Julián se transformó en el actual Convento de San Antonio, mientras que el de Santa María Egipciaca pasó a ser su anexo. Se supone que un camino de un kilómetro y medio unía ambos lugares. Cada uno contaba con su huerta en terrazas y su fuente propia: la del Duque, junto al convento, y la de Santa María, junto a la ermita egipciaca, ambas con arcos de granito de medio punto.

Hacia mediados del siglo XV, tras nuevas reformas internas de la orden, los franciscanos abandonaron el eremitorio de Santa María Egipciaca, que pasó a depender de la diócesis de Toledo y de la parroquia de La Cabrera, convirtiéndose en ermita del pueblo y lugar de peregrinación y romería para vecinos de La Cabrera, Sieteiglesias y Redueña.

Los ermitaños y la devoción popular

Diversos documentos eclesiásticos de los siglos XVII y XVIII dan cuenta de la continuidad de este lugar de culto. En 1647, el visitador de Toledo describe la ermita como “de mucha devoción”, con huerta y casa para el ermitaño, entonces el hermano Pedro Alvear. Años después, en 1657-1658, se menciona al ermitaño José de la Cruz, también “de buena vida y virtud”.

En el Catastro de Ensenada (1749) se registra que La Cabrera contaba con 50 vecinos y una única edificación fuera del casco urbano: la ermita de Santa María Egipciaca, con casa para el ermitaño y huerta de una fanega de regadío con árboles frutales.

Desaparición y memoria

La ermita probablemente desapareció en el siglo XIX, aunque su recuerdo perdura en el paraje aún conocido como Fuente de Santa María. En 1964, el investigador Matías Fernández describió el lugar y su fuente: "Hoy llaman a este lugar Fuente de Santa María, por la existencia de una fuente que, sin duda, abastecía de agua a los ermitaños y se empleaba para regar la huerta. La citada fuente está construida de piedra de sillería con arco de medio punto, con pilón y parece de alguna antigüedad." Esta fuente es, sin duda, vestigio silencioso de la vida de aquellos hombres y mujeres solitarios que, entre rocas y silencio, buscaron a Dios en las alturas de La Cabrera.

Iglesia de la Inmaculada Concepción

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En el corazón de La Cabrera, la Iglesia de la Inmaculada Concepción se alza en granito y memoria, vigilada por el gran nido de cigüeñas que corona su torre. Testigo de siglos de fe y vida local, es el alma de la Plaza de la Concordia.

La nave principal hasta el arco de piedra data del siglo XVI, el presbiterio del siglo XVIII y la sacristía de la época de la posguerra. Está levantada íntegramente en granito de la zona y guarda similitud con otras iglesias de La Sierra Norte. Está situada en el centro urbano del municipio, en la Plaza de la Concordia. Se compone de una nave central con una sacristía en su lado derecho, y una torre campanario donde está ubicado el reloj. En su interior se encuentran las imágenes de la Purísima Concepción, que da nombre a la iglesia, además de las de San Antonio y San Lucas, este último patrón del municipio, cuyas fiestas en su honor se hacen en octubre. En el altar mayor encontramos un Cristo y la imagen de Nuestra Señora del Carmen.

En la Plaza de la Concordia, encontramos la Estatua de las Tres Culturas, representada por tres personajes realizados en bronce, que representan a tres ilustres pensadores y escritores del siglo XII y XIII los cuales fueron coetáneos en un momento donde la concordia entre cristianos, judíos y moros era posible en muchos lugares de España. La estatua se erigió precisamente para dar testimonio de la CONCORDIA entre las tres grandes religiones monoteístas: Cristianismo, Judaísmo e Islam. 

Están representados:

  • Cristianismo: Beato Raimundo Lulio (Mallorca 1232- 1316): filósofo, poeta, místico y teólogo de enorme importancia.
  • Judaísmo: Yehuda ha-Levi (Tudela 1070 – Jerusalén 1141): filósofo, médico y escritor judío de gran relieve.
  • Islamismo: Ibn Quzmán (Córdoba 1079 -1160): uno de los más exquisitos poetas andalusíes.
Horarios

Misas: 

📅 🕧 
📅  🕧 

 

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Potro de Herrar

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Hoy en día solo es una musetra más de la arquitectura popular de nuestra sierra; antaño facilitaban herrar a caballos, bueyes o vacas.

El potro de herrar es una muestra de la arquitectura popular serrana, utilizada tradicionalmente para inmovilizar caballerías, bueyes y vacas durante el herraje o para realizar curas sin riesgo. Esta construcción, tan característica de los pueblos de la Sierra Norte de Madrid, refleja la profunda tradición ganadera de la zona.

Aunque su origen se remonta a la Edad Media, no existen documentos que permitan fechar con exactitud el potro conservado en La Cabrera, situado en la calle Carlos Jiménez Díaz y es propiedad del Ayuntamiento.

El potro serrano se compone de monolitos de piedra firmemente hincados en el suelo, que sostienen la estructura; un yugo de madera o ubio, donde se sujetaba la cabeza del animal; y travesaños de madera con cinchas de cuero que aseguraban la completa inmovilización. Algunas piedras menores servían además de apoyo a las patas dobladas, facilitando así la labor del herrero.

El potro de herrar es una muestra de la arquitectura popular serrana, utilizada tradicionalmente para inmovilizar caballerías, bueyes y vacas durante el herraje o para realizar curas sin riesgo. Esta construcción, tan característica de los pueblos de la Sierra Norte de Madrid, refleja la profunda tradición ganadera de la zona.

Aunque su origen se remonta a la Edad Media, no existen documentos que permitan fechar con exactitud el potro conservado en La Cabrera, situado en la calle Carlos Jiménez Díaz y es propiedad del Ayuntamiento.

El potro serrano se compone de monolitos de piedra firmemente hincados en el suelo, que sostienen la estructura; un yugo de madera o ubio, donde se sujetaba la cabeza del animal; y travesaños de madera con cinchas de cuero que aseguraban la completa inmovilización. Algunas piedras menores servían además de apoyo a las patas dobladas, facilitando así la labor del herrero.

Yacimiento arqueológico Cancho Gordo

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El cerro del Cancho Gordo, situado en la Sierra de La Cabrera, es uno de los enclaves arqueológicos más relevantes de la Prehistoria reciente en la Comunidad de Madrid. A unos 1.500 metros de altitud, su cima ofrece una amplia visibilidad de hasta 50 kilómetros, lo que debió de convertirla en un punto estratégico durante la Edad del Bronce.

El yacimiento fue identificado gracias a una colección de materiales arqueológicos recogidos por un vecino y posteriormente estudiados con apoyo del Ayuntamiento de La Cabrera. Las excavaciones confirmaron la existencia de ocupaciones humanas entre el Neolítico y la Edad del Bronce, con especial presencia de cerámica perteneciente a las culturas Protocogotas y Cogotas I (II y I milenio a.C.).

La parte superior del cerro presenta llanuras protegidas por grandes bloques de granito, donde se localizan dos abrigos orientados al sur y sureste que pudieron servir como refugios para los primeros pobladores. Los materiales hallados —fragmentos de cerámica decorada con incisiones en zigzag, líneas simples y motivos “boquique”— indican una ocupación prolongada y un posible centro de actividad o asentamiento estacional.

Aunque el material lítico es escaso, su distribución coincide con la de los restos cerámicos, reforzando la hipótesis de una ocupación estable en la parte alta del cerro. Por su posición y los hallazgos registrados, el Cancho Gordo habría actuado como un nodo de conexión entre las dos mesetas y como referencia visual y territorial para las comunidades de la Edad del Bronce que habitaban las cuencas fluviales cercanas.

La información para confeccionar este apartado ha sido extraída del artículo Aplicación de un Sistema de Información Geográfica a la prospección del Yacimiento del Cancho Gordo (La Cabrera, Madrid) de Mercedes Planas Garrido, Universidad Autónoma de Madrid.

La Cabrera cuenta con dos fiestas patronales: San Antonio y San Lucas. 

La festividad de San Antonio de Padua es el 13 de junio y en torno a esta fecha se celebran las fiestas locales con música, charanga, procesiones, atracciones infantiles, puestos, fuegos artificales y otras actividades para niños, jóvenes y adultos. 

La festividad de San Lucas es el 18 de octubre. Al igual que en el caso anterior, las fiestas locales se establecen en esa fecha y se realiza una programación con música, juegos, comida popular, etc. Aunque si por algo destaca esta fiesta es por su famosa Luminaria, sus sardinas y sus vecinos unidos junto a la hoguera. 

TURISMO LA CABRERA


Galería multimedia La Cabrera

Acompáñanos en este paseo 360º por nuestro municipio y las zonas más destacadas. 

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Guías y Mapas Turísticos


Por aquí os dejamos algunas guías y mapas que pueden resultaros útiles.

Guía Sierra de La CabreraGuía Recursos Turísticos

Callejero MunicipalCallejero por Planos

Cómo llegar a La Cabrera